lunes, 27 de abril de 2015

Mientras el cuerpo aguante

Todo el que me conoce sabe que si por mi fuera tendría el embarazo de un elefante, no para que mi hijo volara como Dumbo, sino porque sus embarazos duran 24 meses. Y es que es el estado que más me gusta de una mujer. 

Me encanta una barriga, todas son bonitas, a nadie le sientan mal y toooodo lo que te pongas te queda bien, sin necesidad de andar escondiendo michelines, apretándo barriga, disimulando lorzas que salen por un lado cuando aprietas por el otro y un largo etc que creo, que desgraciadamente, todas conocemos.

Así que cuando me quedé embarazada por segunda vez, sumado a ese cúmulo  de extrañas sensaciones y sentimientos encontrados que pasan por tu cabeza porque tu niño ya no va a poder tenerte 24 horas para él, estaba eufórica porque otra vez tendría mi ansiada barriguita. Y aunque he de decir que este segundo retoño no llegó cuando esperábamos, lo cual al principio nos dejó un poco en estado de shock, me gustaba la idea de que esta vez la barriga gorda la tendría en verano y podría lucirla orgullosa.

Pues bien, aquí estoy en mi semana 28 haciéndome la curva y escribiendo este post en el que creo que es y será mi única hora libre en muuucho tiempo. Todas hemos escuchado aquello de que los segundos embarazos no son como los primeros, y yo doy fe de ello. No solo la barriga te crece a una velocidad alucinante y conoces todos los síntomas que vas teniendo, sino que el hecho de tener a una personita pegada a ti que no entiende de dolores, cansancios o estados de ánimo, te agota hasta límites insospechables. 

Por supuesto estoy disfrutando de mi embarazo, tanto o más que del primero , pero todo todo es distinto, aparte de que llevo una rachita en que todo los achaques  que puede tener una embarazada me están tocando a mi. Intento superarme cada día desde el mismo momento en que pongo el primer pie fuera de la cama, y hay días que lo consigo, pero hay otros en que realmente hasta yo me sorprendo de cuánto esfuerzo puede llegar a hacerse por un bichillo de dos años. 

A veces creo en eso que dicen de que todo pasa por algo y doy gracias a que todo esto ha coincidido con un momento en que  mi maridín puede pasar más tiempo en casa y me echa una mano. También nos ha servido para reforzar el vínculo padre-hijo, que para mi era bastante importante con la llegada del hermanito. Sí sí, es algo que a Diego no le hace mucha gracia pero ya lo contaré en otro post. 

Así que nada os dejo, que ya pronto me toca el otro pinchazo y me voy directa a comerme un desayuno completo que creo que me lo merezco.

Y deciros que a pesar de estar bastante fastidiada, cansada, agotada y todos los "...adas" que podáis pensar, disfruto cada día de mi barriga, de mi niño y de mi marido, porque por muy mala que esté no se me olvida todo lo que tengo. 

Os dejo una foto que aunque no es muy buena, dice mucho y me encanta 😍.





lunes, 23 de marzo de 2015

Un día raro



Hoy Diego se ha despertado sonriendo, charlando como una cotorra y jugando sin parar. No ha protestado mientras lo vestía y cuando le dije que íbamos a la guarde se puso a dar saltos y a tocar las palmas. Su padre y yo no salíamos del asombro.De camino a la guarde seguía igual de contento, e incluso al llegar, nos ha dado un besito a cada uno, ha cogido su mochila y pa' dentro. 

Evidentemente, su madre, más ancha que larga y super feliz, se ha venido para casita y se ha puesto a hacer sus tareas hasta la hora de la recogida. 

Cuando he llegado a la guarde, un poquito más tarde de lo habitual, temía que saliera con la lagrimilla como le pasa siempre que me retraso, pero cuál ha sido mi sorpresa cuando ha salido igual que entró, sonriendo y charlando sobre las cosas que había hecho con los nenes y la seño. 

Por si esto fuera poco, cuando lo he sentado en el coche, me ha dicho que quería irse a casa para comer :O!!!, mi cara era un poema. Que mi hijo pida de comer es como que llegues a casa y tu perro te de las buenas tardes. 

Bueno, pues ha comido, se ha echado su mini siesta, porque su madre se encarga de que sea mini si no quiere que le den las 12 de la noche con el niño jugando a los coches en el salón, y hace dos minutos  me ha pedido sus galletas para merendar. 

Él está ahí con sus galletas, su zumo de naranja y su pista de coche, y su madre sigue ojiplática, preguntándose quién se ha metido en el cuerpo de su hijo.


Pues bien, me he decidido a escribir este post porque de repente he llegado a una conclusión; a mi hijo no le pasa nada, mi hijo es así. Y os cuento por qué he llegado a esta conclusión:

Resulta que llevo todo el día muy contenta y muy relajada por la actitud de Diego desde que se levantó, pero también llevo todo el día buscando una explicación. ¿Qué le pasará para que esté tan feliz? ¿Será que ayer se acostó muy temprano y está muy descansado? ¿Será que es lunes y echaba de menos la guarde? ¿Será que ya no está resfriado y ya no se encuentra mal? ¿Será, será, será...? 

Pues no, no es nada, esa ha sido mi conclusión. Mi hijo es así de feliz, como todos los niños a esa edad, al menos así debería ser. 

Este mogollón de preguntas que llevo todo el día haciéndome me las debo hacer cuando mi hijo se levanta de mal humor, protesta con cada cambio de ropa y pañal, se pone triste si sabe que va a la guarde, etc etc. Es ahí cuando debo pensar que algo le pasa y que por eso actúa así, y no dar por sentado que al ser hijo único y estar muy mimado, que se le dan todos los caprichos, que está en la edad de los berrinches, etc etc... él es así y tengo que intentar corregirlo. 

No, ni Diego, ni ningún niño de 25 meses es así, algo le pasa y es ahí cuándo debo averiguar qué es. ¿Qué es lo que me está intentando decir? ¿Por qué no quiere ir a la guarde si allí de lo pasa genial? Ese es el momento de reflexionar y no hoy. 

Hoy es el momento de disfrutar de mi gordi, de aprovechar el día al máximo y de pensar que mi hijo hoy es, como debe ser, feliz. 








miércoles, 18 de marzo de 2015

Feliz día del padre

Hoy es el día del padre, y aunque no suelo ser muy adicta a estas celebraciones comerciales, me gusta tener un detallito con las personas protagonistas de estos días. 

De mi padre se encarga mi hermana porque yo hoy no lo veo :( , pero del papá de Diego me encargo yo, y este año le ha tocado recibir regalitos moñas (es lo que tiene estar embarazada, que te vuelves aún más moña ;P)

Está claro que cuando decidimos formar una familia, lo hacemos porque pensamos que quién está a nuestro lado, es la persona ideal para seguir con nosotros el resto de nuestra vida.  Pero casi sin darnos cuenta, también estamos decidiendo que esta persona será el padre de nuestros hijos, y que también será para el resto de sus vidas.

En nuestro caso fue todo bastante rápido, las edades no daban para pensárselo mucho :D, pero cada día que pasa me doy cuenta de que es la mejor decisión que pude tomar.

Con todas sus cosas buenas y algunas malas, porque aunque nos pese todos las tenemos, Álvaro es el mejor padre que Diego, y el pequeño principito que está en camino, pueden tener. 

Si tú estás triste él es capaz de hacer el payaso durante un día entero para sacarte una sonrisa, pero si él está triste... si él está triste, nadie se entera.

A mi se me da muy mal eso de hacer la payasa, pero con los años he aprendido a detectar cuándo algo ronda por su cabeza y no le deja dormir.

Si pudiera preguntarle a Diego estoy segura de que diría lo mismo sobre papá. Cada minuto que está en casa juega con él a la canasta, a "gol", a los coches y a todo lo que se le ocurre , incluso cuando le reñimos le hace más caso a él que a mi, ¿Lo podéis creer? Cría cuervos...

Así que, por esto y por un millón de cosas más, FELICIDADES PAPÁ. Mucho animo y ya sabes que te queremos toooodo esto. 


martes, 17 de marzo de 2015

He vuelto

Buenos días, 

Llevo ya varios días planteándome volver al blog, y aunque no se si es el mejor momento, hoy me he sentado delante del ordenador y he decidido escribir. 

Mi última entrada es de noviembre de 2013 y desde entonces han cambiado muuuuchas cosas, un post no da para resumirlas todas, bueno, más bien creo que ni uno ni dos ni tres, pero poco a poco iré poniéndome al día. 

Lo de que no es el mejor momento lo digo porque mi idea era que cuando Diego entrara en la guarde, yo estaría más libre y relajada y con muucho tiempo para poder escribir, incluso si quería, casi a diario, pero nada más lejos de la realidad. Sí Diego empezó la guarde en febrero pero no se por qué, ahora tengo menos tiempo que antes :o!!! Todo esto sumado, como la mayoría de vosotros sabéis, a que ahora tengo otro pequeño principito en mi barrigota que si todo va bien nacerá en julio.

Así que bueno, en principio, como primera toma de contacto, creo que voy a dejarlo por hoy. Sólo era para saludaros y anunciaros que he vuelto, aunque no se cuánto duraré :P

Saludos!!!!!

lunes, 18 de noviembre de 2013

Me tocó!!!

Bueno, acabo de ver a fecha de mi última entrada y me he quedado muerta!!! A mi me parece que fue ayer y hace ya un mes, y es que no se si estoy pagando caro lo de madre primeriza o es que esto se va complicando con el tiempo, que me da a mi que va a ser la segunda opción, pero bueno, mientras dure la ignorancia, nos haremos las locas y pensaremos que esto es algo pasajero y que pronto todo volverá a ser como era antes (no me lo creo ni yo, pero de ilusiones se vive:) ) 

Ay! y es que llevamos un otoño de coco y huevo, entre virus gastrointestinales, resfriados, dientes que van asomando y alguna otra cosa más que saldrá, no salimos de una cuando ya estamos en otra. 

Diego ya gatea a velocidad de vértigo y se pone de pie cuando encuentra el más mínimo punto de apoyo, como por ejemplo, el cubo de la fregona, que dicho sea de paso, le sirve para lavarse las manos hasta que su madre se da cuenta y le pega una voz de esas que solemos soltar en plan histérico y que aunque estemos a un metro de distancia, hasta que llegamos a cazarlo,parece durar una eternidad.

Así que bueno, básicamente, es por todo esto por lo que no he escrito antes,  es decir, que haciendo honor a mi condición de madre diré esa legendaria frase "no he tenido tiempo". Pero hoy me he mirado al espejo, y cual Escarlata O´hara me he dicho "¡¡¡Me merezco mis diez minutos!!!" y aquí estoy :) . 

Esta mañana he tenido una buena noticia nada más despertarme, os cuento; 

Desde hace un tiempo, y podéis imaginaros desde cuando, mi vida social entre semana se reduce a bichear un poco las redes sociales, aunque a altas horas de la noche eso sí, cuando una puede disfrutar de "su momento" aunque esto suponga reducir sus horas de sueño, aunque estaréis conmigo en que se hacen necesarios unos minutitos de paz y tranquilidad. Pues eso, que como me apunto a un bombardeo, sorteo que veo, sorteo que ficho. Nunca me toca nada, pero bueno, es como lo de la lotería, si no compras nunca te va a tocar (debe ser por eso que nunca me toca) . Pues llegó el día, del sorteo no de la Lotería claro, aunque para mi casi ha sido lo mismo. :DDD

Cuando me he despertado tenía un mensajito diciendo que me había tocado una mini sesión de fotos de Navidad para mi gordi :D. Por supuesto, cuando se la haga os lo contaré, pero antes os recomiendo que os paséis por Paso de Cebra Fotografía y le echéis un vistazo. Es de una amiga con la que he retomado el contacto después de muchos años a través de Facebook y hace unas fotos geniales. 

Ahora os dejo que el principito lleva demasiado tiempo sin control. 

Os pongo unas fotos de lo que hace Diego debajo de la mesa mientras escribo este post. :D

Lee un álbum de fotos en blanco. 




Inspecciona la cajonera a ver que puede cazar..


Hasta el próximo post!!!




lunes, 14 de octubre de 2013

Todo llega

Por todos es sabido que cada bebé es un mundo y que las comparaciones son odiosas, pero intentamos que nuestros hijos vayan cumpliendo con lo que se espera según su edad.  Mi principito ha ido cumpliendo más o menos con todo, unas cosas antes y otras después, pero hasta ahora va viento en popa. Peeero, si hablamos de comida mejor hacer un punto y aparte. 

Aquellos que lo conocen saben que de apetito nunca ha estado sobrado, pero que debido a  su incansable madre, han sido pocas las veces que ha podido librarse de tomarse un bibi. Pues bien, yo estaba deseando que llegara el momento fruta y verdura, porque me dijo el pediatra que lo que le pasaba a mi hijo era que se aburría de comer siempre lo mismo. Así que cuando llegó ese momento, me fui y compre todo tipo de "chorradas" en versión tupper y cucharitas para celebrar el momento. Ay! deberían haberme grabado la cara de decepción cuando le di esa primera cucharada de fruta, no os voy a decir lo que parecía que le estaba dando. Todo el mundo me decía que era normal, que son cambios de sabores y que les cuesta adaptarse y que poco a poco se van acostumbrando.  Con la verdura me pasó lo mismo, y la opinión del publico era la misma, así que yo no me alarmé demasiado.

Escuchando las opiniones de mis amigas y hermana e incluso del pediatra, cada día me armaba de valor, forraba a Diego con un macrobabero ikeniano, yo me vestía de aquella manera que nos vestimos cuando no valoramos nada de nada la ropa que llevamos puesta, dispuesta a cambiar su destino de lavadora a cubo de basura, y me sentaba en el suelo, con Diego en una hamaca, e intentando que el objeto más cercano estuviera a una distancia a la que la fruta torpedeada con una de sus peorretas no pudiera llegar. 

¿Sirvió de algo todo esto? Pues no, absolutamente para nada.  Y tras muuuchos días, muuuchas horas y muuuchas lloreras opté por el bibi. A la verdura le echaba un poquito de agua, y a la fruta un poco de zumo, una tetina con agujero astronómico y voilà! "pa ´dentro".

Soy consciente de que así no se puede llevar toda la vida y de que más tarde o más temprano tendrá que aceptar la cuchara. Así que, siguiendo recomendaciones de mi experta hermana (la madre de mis otros dos soletes) empecé a darle la cuchara para jugar y cada día, antes de darle la fruta y la verdura (esto se me ocurrió a mi :)) cojo la cuchara y le doy unas tres ó cuatro, lo que cada día el principito tarda en darse cuenta de que esa comida es la que se toma en el bibi ;). A esta alturas, la fruta (que le encanta) ya he conseguido que se la coma toda todita con cuchara y la verdura (que la odia) creo que aún me queda, pero lo conseguiré. 

Con todo esto, quiero deciros, que me he dado cuenta de que con los bebés todo llega, algunos necesitan más tiempo que otros según para qué cosas, pero está claro que al final, todos duermen solitos, hablan, andan, comen con cuchara y ese sin fin de cosas que todas queremos que nuestros hijos hagan porque el hijo de la vecina ya lo hace. Eso sí, las mamis debemos armarnos de muuucha paciencia y nunca nunca obligarlos en exceso, porque eso sólo provoca volver al principio. 

Hasta el próximo post!!!

Os dejo algunas fotos de mi experiencia "con cuchara" y cuando probó el pan.

Su primera fruta. ¡Preparados!



Con la verdura



Ahora le encanta su cuchara



La primera vez que le di pan. Aunque yo seguí insistiendo...



 Y ahora no hay quien se lo quite

lunes, 23 de septiembre de 2013

Estos hombres me tienen loca

Bueno, ante todo disculparme porque la semana pasada me la he saltado a la piola (qué antigua, ¿no?) pero es que algún fenómeno extraño se apoderó de mi y estuve de limpieza profunda en mi casa, limpiando incluso aquellos rincones que desconicía, y claro entre eso y el principito aprendiendo a gatear, cuando me sentaba en el sofá a las tantas de la noche hincaba el pico en décimas de segundo. 

Esta semana os voy a hablar de uno de mis hombres, sí sí es que tengo varios, pero no seáis mal pensados que todos menos uno son más bajitos que yo, y eso, dada mi estatura, da una pista bastante facilona de quienes son. No obstante, os lo explico para aquellos que no me conozcáis demasiado. De los hombrecitos de mi casa no hace falta que os diga mucho porque supongo que ya los conocéis,  pero hay otros dos  de los que hasta ahora no os he hablado; mis sobrinos. 

Tengo dos sobrinos, uno de cinco años, Álvaro, y otro de 20 meses, Jorge. Con el mayor he tenido mucho más contacto y luché mucho para conseguir lo que ahora tengo, que se emocione cuando voy a verlo :D, pero el chico, a parte de ser completamente distinto, también me tiene loquita con sus bailes de la alegría y los besos que le da a Diego cuando lo ve. Otro día os hablaré de Jorge, el post de hoy va dedicado a Álvaro. 

Su abuelo, mi padre, es bastante futbolero y se moría de ganas por tener a alguien con quien ir al campo, pues bien, por fin lo ha conseguido. Te emocionas y todo cuando ves que abuelo y nieto van juntos a ver a su equipo (no voy a decir cuál para no crearme enemigos) y no sabes quién de los dos está más ilusionado. Álvaro empezó a ir al campo el año pasado pero yo quería esperar a que fuera un poquito mayor para darle la sorpresa. Escribí al equipo, y  este miércoles va a salir al campo a hacerse la foto con los jugadores antes de que empiece el partido. Yo no podré estar, pero daría oro (si lo tuviera) por que alguien grabara las dos caras en ese momento, la del abuelo y la del nieto. 

Ayer estuvimos, bueno, estuvo mi santo, escribiéndole una carta en nombre del presidente del club, con su escudo y sus marcas de agua y todo, donde le invita personalmente a hacerse la foto, porque sabe que es muy aficionado y que siempre que puede va al campo con su abuelo. La carta sí que se la voy a dar yo, y al menos esa carita sí la podré ver. 

Yo creo que estas cosas casi emocionan más a quien las hace que a quien las recibe, pero bueno, yo me quedo con la ilusión de haber participado en esto que estoy segura de que le va a encantar y voy tomando nota para cuando tenga que hacerlo con mi principito.

Así que nada, ya os contaré cómo va todo y a ver si para ponerle el broche final a ese día ganan el partido que está la cosa muy chunga. 

Hasta el próximo post!!!

Os dejo una foto de mis tres soletes jugando, que son para comérselos.